Como ya he dicho antes, mis pequeños tesoros son cositas que probablemente no tienen un gran valor material, pero el significado emocional/sentimental para mi, es incuantificable...
Lápices, agenda y estuche (que aún no fotografío) que me traje desde el Museo del Prado, de Madrid. Cuando se trata de artículos de escritorio, soy una fetiche.
El libro con las fotografías del maravilloso Robert Doisneau, con textos y entrevistas en inglés y francés, y por supuesto, el ícono más reconocido y cliché de la ciudad de la luz: La Torre Eiffel... que me traje, obviamente, desde París, entre otras cosas que por vergüenza a la frivolidad no muestro...



0 Oh la lás por aquí:
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